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  El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) presentó experiencias sobre autonomía y actividades de la vida diaria en el foro virtual de la Unión Latinoamericana de Ciegos – ULAC

La creciente demanda de servicios de rehabilitación en América Latina encuentra en el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) un referente de innovación y liderazgo. En el foro virtual organizado por la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC), la institución representó a Colombia ante expertos de la región, subrayando la urgencia de estrategias que promuevan autonomía, dignidad y calidad de vida para las personas con discapacidad visual.

El encuentro, titulado “Autonomía y dignidad: Actividades de la vida diaria y cuidado personal en personas con discapacidad visual”, reunió a especialistas de distintos países para analizar experiencias y buenas prácticas en rehabilitación y habilitación. Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2025), para 2050 cerca de 150 millones de personas en las Américas el 20% de la población requerirán servicios de rehabilitación debido al aumento de enfermedades crónicas y al envejecimiento poblacional.

En este contexto, el CRAC destacó con la participación de Yeimmy Carolina Beltrán Rodríguez, trabajadora social y referente en rehabilitación, y Leidy Rocsana Murillo, terapeuta ocupacional con certificación en tiflología. Ambas presentaron enfoques prácticos y personalizados que demuestran cómo las actividades de la vida diaria son herramientas esenciales para recuperar independencia, fortalecer la autoestima y garantizar derechos fundamentales.

Los tres retos para la dignidad de la discapacidad visual en Colombia

Durante el foro, el CRAC planteó tres desafíos prioritarios para avanzar en la inclusión y la calidad de vida de las personas con discapacidad visual:

  1. Acceso equitativo y universal a servicios de rehabilitación integral: garantizar que las personas con discapacidad visual cuenten con programas adaptados a sus necesidades individuales, disponibles en todo el territorio nacional, con cobertura suficiente y sostenida en el tiempo. Esto implica ampliar la infraestructura, formar talento humano especializado y asegurar recursos financieros que permitan llegar a comunidades urbanas y rurales por igual.
  2. Reconocimiento pleno de la autonomía como derecho fundamental: promover que las actividades de la vida diaria sean entendidas como herramientas de independencia, autoestima y ejercicio de ciudadanía, y no como simples rutinas asistenciales. Este reto exige políticas públicas que respalden la autodeterminación, campañas de sensibilización que transformen imaginarios sociales y marcos legales que garanticen la dignidad en cada proceso de rehabilitación.
  3. Fortalecimiento de la participación social y laboral en entornos inclusivos: impulsar la creación de espacios educativos, comunitarios y laborales accesibles, donde las personas con discapacidad visual puedan ejercer liderazgo, aportar plenamente a la sociedad y ser reconocidas como agentes de cambio. Este reto demanda alianzas intersectoriales, incentivos para la inclusión laboral y programas de formación que potencien las capacidades y talentos de esta población.

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