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Balance de las relaciones exteriores de Colombia en 2025 y retos para 2026

El balance de la política exterior colombiana durante 2025 deja un panorama de tensiones bilaterales, ajustes estratégicos y desafíos regionales que obligan al país a replantear su estrategia internacional de cara a 2026. Las relaciones con socios históricos como Estados Unidos se deterioraron, mientras que la crisis con Venezuela y la creciente militarización de la frontera incrementaron la presión geopolítica en la región.

Uno de los hechos más relevantes del año fue el distanciamiento con Estados Unidos, evidenciado en la decisión del gabinete del presidente Donald Trump de imponer una exención arancelaria a Colombia, argumentando el incumplimiento de metas en la política antinarcóticos. Esta medida tuvo un impacto directo en las exportaciones colombianas y en el clima de inversión, generando presiones inflacionarias internas.

Para la docente internacionalista del Politécnico Grancolombiano, María Eugenia Vega, este episodio “representa un reto importante para Colombia, pues implica revisar compromisos y fortalecer la cooperación en temas de seguridad y comercio”. Aunque la asistencia financiera estadounidense se mantuvo, el gesto político dejó en evidencia la necesidad de recuperar credibilidad y replantear la estrategia bilateral.

La tensión se profundizó en la última semana de 2025, luego de que el presidente Trump cuestionara públicamente la política antidrogas del Gobierno colombiano y sugiriera la posibilidad de acciones unilaterales en la región. En respuesta, Colombia emitió una nota diplomática de protesta y activó canales de diálogo para rechazar cualquier insinuación de injerencia en sus asuntos internos, elevando el tono de una relación que ya mostraba signos de desgaste.

En el ámbito regional, la relación con Venezuela continuó siendo uno de los principales desafíos. El fracaso de la iniciativa de paz total y la militarización de la frontera intensificaron la tensión bilateral, afectando la seguridad fronteriza y aumentando la incertidumbre regional.
Según Vega, “Colombia debe reforzar sus capacidades de negociación y diálogo regional para garantizar estabilidad y seguridad en la frontera”, en un contexto marcado también por la dinámica internacional en el Caribe.

El balance de 2025 también evidencia debilidades internas en la conducción de la política exterior. Los cambios frecuentes en la Cancillería y el protagonismo presidencial redujeron la capacidad de negociación técnica y la construcción de alianzas sostenidas. “El país enfrentó un año de inestabilidad institucional, conflictos con socios históricos y una creciente incertidumbre regional que deja importantes desafíos para 2026”, afirmó la académica.

De acuerdo con el análisis, Colombia debe fortalecer su institucionalidad diplomática y aprovechar de manera más estratégica las oportunidades de cooperación y comercio en Europa y Asia-Pacífico. Para Vega, “la agenda internacional requiere una visión pragmática que permita diversificar alianzas y consolidar el liderazgo de Colombia en temas como medio ambiente, derechos humanos y comercio”.

Retos para 2026

De cara a 2026, los desafíos demandan una política exterior más coherente, estable y de largo plazo. Entre las prioridades se destacan:

  • Recomponer la relación con Estados Unidos, retomando espacios de cooperación en seguridad y comercio.
  • Fortalecer el diálogo con Venezuela, con mecanismos que reduzcan la tensión fronteriza y promuevan estabilidad regional.
  • Diversificar alianzas fuera del hemisferio, con mayor presencia en Europa y Asia-Pacífico.
  • Recuperar protagonismo en foros multilaterales, posicionando al país en debates sobre sostenibilidad, derechos humanos y comercio internacional.
  • Priorizar los intereses económicos y sociales internos, alineando la política exterior con las necesidades de desarrollo del país.

Colombia debe aprender de las experiencias de 2025 y asumir la política exterior como un proyecto de largo plazo, capaz de gestionar tensiones sin afectar los intereses estratégicos del país”, concluyó Vega. El reto para 2026 será transformar las lecciones aprendidas en una estrategia internacional que combine estabilidad, cooperación y credibilidad.

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