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Calendario indígena revela desajuste en los ciclos del río Amazonas

El estudio se centró en los lagos de Yahuarcaca, un sistema de humedales de aproximadamente 500 hectáreas ubicado cerca del casco urbano de Leticia, donde habitan comunidades como La Milagrosa, Castañal, San Antonio y San Pedro.

En este territorio, la vida diaria, la alimentación y las tradiciones dependen directamente de los ciclos del agua.

Para entender los cambios, los investigadores no recurrieron únicamente a herramientas técnicas, sino al conocimiento ancestral de 25 sabedores indígenas, quienes han observado durante décadas el comportamiento del río, los peces y el bosque.


Un calendario que revela el cambio

El calendario construido funciona como un mapa del tiempo ambiental, organizado en cuatro ciclos:

  • aguas en ascenso
  • aguas altas
  • aguas en descenso
  • verano

Este sistema también relaciona eventos clave como la caída de frutos, las migraciones de peces y la llegada de los friajes.

Al comparar la memoria de las comunidades con la situación actual, los investigadores detectaron un desajuste: fenómenos que antes ocurrían de manera sincronizada ahora se presentan de forma irregular.


Impacto directo en la seguridad alimentaria

Este cambio tiene consecuencias profundas.
La pesca se ha vuelto más impredecible, disminuyendo la disponibilidad de alimento y afectando la seguridad alimentaria de las comunidades.

Además, altera prácticas culturales fundamentales, ya que en la Amazonia los ciclos del agua determinan cuándo sembrar, pescar y organizar la vida comunitaria.


La UNAL como puente entre saberes

El proceso contó con el acompañamiento del Laboratorio de Limnología y Humedales Tropicales de la UNAL, liderado por el profesor Santiago Duque.

Más allá del aporte científico, la universidad cumplió un papel clave como puente de confianza con las comunidades, permitiendo que el conocimiento ancestral fuera el eje del estudio.

Durante talleres, entrevistas y recorridos, los sabedores coincidieron en una preocupación común:
“ya no es como antes”.


Más que ciencia: una herramienta para el futuro

El calendario no solo documenta el pasado y el presente del ecosistema, sino que se proyecta como una herramienta de educación ambiental para las nuevas generaciones.

Visualmente, representa el río como la “Boa Madre”, símbolo de la vida y la conexión entre todos los elementos del territorio.

Este trabajo también abre la puerta para que los sistemas de monitoreo ambiental integren el conocimiento indígena, reconociéndolo como una forma válida y rigurosa de entender los cambios del entorno. Agencia de Noticias de la UNAL

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