En Colombia crece la preocupación en el sector agropecuario por el impacto de los nuevos avalúos catastrales.
El gremio Procaña lanzó una fuerte advertencia: el impuesto predial en zonas rurales se estaría volviendo impagable, poniendo en riesgo la producción de alimentos en el país.
Según su directora ejecutiva, Marcela Urueña Gómez, el problema radica en la forma como se está aplicando el catastro multipropósito. Asegura que, en la práctica, este modelo ha perdido su esencia y hoy funciona como una herramienta netamente fiscalista.
Es decir, se estarían actualizando los avalúos sin completar estudios físicos ni garantizar seguridad jurídica sobre los predios. El resultado: bases gravables elevadas que no corresponden a la realidad productiva del campo.
La dirigente advierte que incluso con tarifas mínimas fijadas por los concejos municipales, el impuesto predial resulta imposible de pagar para muchos productores.
Además, señala que recientes resoluciones del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, el IGAC, habrían generado incrementos en los avalúos que, en algunos casos, superan cifras desproporcionadas.
Para el gremio, esto distorsiona completamente el objetivo del catastro multipropósito, que debía equilibrar lo físico, lo jurídico y lo económico en el uso del suelo rural.
Procaña insiste en que el sistema tributario debe respetar principios fundamentales como la equidad, la progresividad y la eficiencia.
Y hace un llamado urgente al Gobierno Nacional para abrir un espacio de corrección que permita construir un modelo justo, gradual y acorde con la realidad del campo colombiano.
La advertencia es clara: cuando el impuesto predial deja de ser sostenible, ya no es solo un tributo… es una amenaza directa a la seguridad alimentaria del país.













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